El cielo estaba para ser tragado a bocanadas y mi espalda se hacía una con la inmóvil desesperanza de quienes tienen demasiado tiempo entre las manos.
La inspiración me encontró con sus ojos de águila hambrienta y me fueron removidos los límites de la contemporaneidad.
Una conmoción similar a la ternura me refrescaron la memoria. Amigas. Sonrisas. Mensajes de todo tipo.
Mi materia puede estar desecha y puede que jamás alcance con mis dedos lo que dicen que es bello, sin embargo, mi cuerpo es catedral de vientos, de nuevos vientos y augurios y se transcriben en mis células las memorias de todo lo que es conocido por la mente humana, se expande el universo en mis costillas y quedo hermosamente desparramada, felizmente desparramada sobre todos mis antojos y suspiros.
viernes, 23 de mayo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
Cuando sonríes, el mundo tal y como lo conozco se cae a pedazos.
Pertenezco a tus sitios, luminosos y fluorescentes como cuando el sol te da en la espalda; lúgubres y plomizos cuando la felicidad nos esquiva, pertenezco a tu mirada como perteneces a mis letras, empapadas en antiguos impulsos eléctricos.
Me manifiesto libre y poderosa bajo la atenta mirada de tus bosques, encrucijadas que no logro descifrar por completo, que me atraen y me absuelven, me condenan y elevan a un punto en que no hay retorno.
Soy tan tuya que me pierdo en el aroma que desprenden tus poros, levito minúscula en el vaho que disuelve mis pesadillas.
Duele un poco amarte tanto, porque se me desprende el alma con fuerza, llevando consigo hilachas de mi carne, esporas de mi ectoplasma y esencia; y van a adherirse a tus brazos y a tu pecho firme, en el que encuentro descanso y tibieza tras atravesar todo esa espesa niebla triste, amalgama del azar de mi existencia.
Para: E.A.A.S
miércoles, 26 de febrero de 2014
I.-
La gente cada día odia más a sus amigos imaginarios.
Ya no los alimentan.
Les da lo mismo si están sucios, vomitados o enfermos. No los despiertan ni cuando tienen pesadillas.
La gente se está volviendo enemigos de sus propios amigos imaginarios. No los escuchan.
Se están agrupando y armando planes en contra de sus amigos imaginarios, planean como tenderles emboscadas, como humillarlos y hacerlos ver como tontos.
Hace mucho que no pasan tiempo juntos.
Por su parte, los amigos imaginarios se inventan convenciones en donde se conversan del día hasta la noche las posibles causas, soluciones o curas para este paulatino, creciente y amenazante odio.
Recorren el mapa buscando sitios despoblados a donde ir a habitar en caso de que a situación se torne insostenible. Un creciente pánico comienza a apoderarse de sus infinitas mentes.
La gente cada día odia más a sus amigos imaginarios.
Ya no los alimentan.
Les da lo mismo si están sucios, vomitados o enfermos. No los despiertan ni cuando tienen pesadillas.
La gente se está volviendo enemigos de sus propios amigos imaginarios. No los escuchan.
Se están agrupando y armando planes en contra de sus amigos imaginarios, planean como tenderles emboscadas, como humillarlos y hacerlos ver como tontos.
Hace mucho que no pasan tiempo juntos.
Por su parte, los amigos imaginarios se inventan convenciones en donde se conversan del día hasta la noche las posibles causas, soluciones o curas para este paulatino, creciente y amenazante odio.
Recorren el mapa buscando sitios despoblados a donde ir a habitar en caso de que a situación se torne insostenible. Un creciente pánico comienza a apoderarse de sus infinitas mentes.
sábado, 4 de enero de 2014
Fuimos poseídos tú y yo, condenados a muerte.
Fuimos mordidos por la boca agria de la costumbre y la mala
gana, desintegrados hasta los huesos por sus ácidos pestilentes.
Fuimos atacados una y mil veces por los entes desolados de
un presente amargo y angustioso, con excesos de responsabilidades mal paridas y
palabras estropeadas por el sin sentido y el mareo de nuestro estado febril y
envenenado.
Fuimos heridos a muerte por la daga opaca de la realidad
oscura, azotados contra el concreto después de despertar del sueño lúcido que
nos mantuvo en vela por un tiempo.
Fuimos felices, ya no lo somos.
Se nos retuerce el estómago y nos convertimos en enemigos,
lucha a sangre fría por ser quien no caiga primero, lucha a sangre fría por
caer a los pies del otro; sin ojos, sólo el cuerpo magullado, sólo los
hematomas de la batalla.
Tú y yo despiadados, en un viaje veloz hacia la
autodestrucción, hacía el fin de los tiempos, el apocalipsis de nuestro cosmos,
que fue una vez radiante y que arde en padecimientos actuales.
Se nos aprieta la garganta y la mandíbula, caigo
descontrolada vuelta lágrimas como si quisiera escaparme de este cuadro, como
si no quisiera ya vivir entre agravios y pánico.
Ubi sunt de nuestras dulces muertes.
jueves, 8 de agosto de 2013
La belleza del arte que no poseo es precisamente esa, la
libertad de que sea ajena y completamente inalcanzable. Resbalosa como un pez
que se saca con la mano del rio, que cuando más cerca se sienta uno de tocar
los bordes del arte mismo, de la incalculable magnitud de su deslumbre, se nos
escape en menos de un pestañeo.
Esto, que parece sencillo a primera leída lo aprendí después
de un proceso larguísimo. Proceso truculento, enrollado y viscoso como
serpiente en el que me perdí como un turista que cierra los ojos, que los abre
y observa tras su cámara y que sin darse cuenta, de un momento a otro, se
pierde, se confunde y recorre errático las calles bajo el sol infernal y la
gente ruidosa y transpirada que habla el idioma que se desconoce.
Padecía en esos años de la ilusión mediocre de los que se afiebran a muy temprana edad, los que perdieron la inocencia de forma gradual y tortuosa, con mucho tiempo para sentirse ansioso. Recuerdo las cosas como en tinieblas, como si hubieran sucedido en otro tiempo y lugar, un recuerdo fallido, titubeado, remezclado como el aliento de las madrugadas invernales.
Soy inmigrante del mundo, de la vida que se cuenta. Oídos que no oyen nada, como los míos que se atrofiaron en el cautiverio del egoísmo primitivo e impulsivo.
Sean mis pinceladas las primeras llamas que me calcinan, del primer hervor de mis líquidos humanos.
Sea esta la oración pagana, los versos que me allanen para el rescate arisco, para la batalla campal de mis costillas en contracción.
Explosión sorda en el espacio.
Padecía en esos años de la ilusión mediocre de los que se afiebran a muy temprana edad, los que perdieron la inocencia de forma gradual y tortuosa, con mucho tiempo para sentirse ansioso. Recuerdo las cosas como en tinieblas, como si hubieran sucedido en otro tiempo y lugar, un recuerdo fallido, titubeado, remezclado como el aliento de las madrugadas invernales.
Soy inmigrante del mundo, de la vida que se cuenta. Oídos que no oyen nada, como los míos que se atrofiaron en el cautiverio del egoísmo primitivo e impulsivo.
Sean mis pinceladas las primeras llamas que me calcinan, del primer hervor de mis líquidos humanos.
Sea esta la oración pagana, los versos que me allanen para el rescate arisco, para la batalla campal de mis costillas en contracción.
Explosión sorda en el espacio.
martes, 16 de julio de 2013
¿Qué hacemos con los tristes, con los que no pertenecen a ninguna parte?
¿Qué hacemos con sus dos pasos de avance y los tres de retroceso?
¿Dónde guardamos las lágrimas fáciles?
¿Dónde escondemos sus llantos ahogados en la incertidumbre?
¿Qué hacemos con los tristes y su infortunada felicidad etérea?
¿Qué hacemos con los pobres tristes que no logran la realización de la que hablan los demás, a destajo, con la boca llena de optimismo?
¿Dónde los escondemos para que no los vea nadie? Para que sigamos fingiendo que somos la humanidad del cambio, la humanidad brillante.
¿Qué hacemos con los tristes, con lo que no logran mantenerse en pie?
Con los que no se dieron ni cuenta de lo que son.
Con los que se duermen llorando y despiertan haciendo promesas de cambio
(multiplicar el ritual por 1000)
¿Qué hacemos con los tristes?
Si nacieron así, sangrando, sin la sonrisa idiota porque si y porque no.
Creadores filosóficos del universo con su cáos y destrucción.
Antes de las flores.
Antes de los colores.
Antes de la comunión sagrada.
¿Qué hacemos con sus dos pasos de avance y los tres de retroceso?
¿Dónde guardamos las lágrimas fáciles?
¿Dónde escondemos sus llantos ahogados en la incertidumbre?
¿Qué hacemos con los tristes y su infortunada felicidad etérea?
¿Qué hacemos con los pobres tristes que no logran la realización de la que hablan los demás, a destajo, con la boca llena de optimismo?
¿Dónde los escondemos para que no los vea nadie? Para que sigamos fingiendo que somos la humanidad del cambio, la humanidad brillante.
¿Qué hacemos con los tristes, con lo que no logran mantenerse en pie?
Con los que no se dieron ni cuenta de lo que son.
Con los que se duermen llorando y despiertan haciendo promesas de cambio
(multiplicar el ritual por 1000)
¿Qué hacemos con los tristes?
Si nacieron así, sangrando, sin la sonrisa idiota porque si y porque no.
Creadores filosóficos del universo con su cáos y destrucción.
Antes de las flores.
Antes de los colores.
Antes de la comunión sagrada.
lunes, 27 de mayo de 2013
El reflejo, el intento, el ave surcando el cielo.
Las nubes, el temblor y su tiempo.
El disparate incierto.
El terrible asalto, la astilla en el cráneo.
Mi piel verdosa, el daño en el oído medio.
Lo que no se justifica ni rima.
Mi voluntad de pluma que se desintegra en el viento.
Mis ojos que arden desde el comienzo.
Crezco enorme desde donde empiezo y me pierdo, inmensa.
Y me pierdo, terrible.
Y me pierdo y no aparezco.
Las nubes, el temblor y su tiempo.
El disparate incierto.
El terrible asalto, la astilla en el cráneo.
Mi piel verdosa, el daño en el oído medio.
Lo que no se justifica ni rima.
Mi voluntad de pluma que se desintegra en el viento.
Mis ojos que arden desde el comienzo.
Crezco enorme desde donde empiezo y me pierdo, inmensa.
Y me pierdo, terrible.
Y me pierdo y no aparezco.
sábado, 23 de marzo de 2013
Y!
Existe todo un bosque reflejado en las pupilas de sus ojos.
Un universo aparte en su desierto soñador.
Infinito, invisible.
Una persona imperfecta, de sangre, piel y pulso.
Una atmósfera compleja, emociones y pensamiento astuto.
Lo admiro cuando mira sin mirar a ningún lado.
Cuando me presta la peca de su pecho.
Cuando sufre y ríe a mi lado.
Somos dos burbujas, volando despavoridas
acercándonos y alejándonos en el paisaje de las realidades distintas.
Y nos encontramos en un beso que nos aprieta las mejillas.
Cuando el mundo se configura amable
entre películas de alienígenas.
Y pertenecemos perfectamente
yo a tu bosque
tu a mis alturas.
Perdiz en medio de la nada
Lluvia de aceitunas.
Un universo aparte en su desierto soñador.
Infinito, invisible.
Una persona imperfecta, de sangre, piel y pulso.
Una atmósfera compleja, emociones y pensamiento astuto.
Lo admiro cuando mira sin mirar a ningún lado.
Cuando me presta la peca de su pecho.
Cuando sufre y ríe a mi lado.
Somos dos burbujas, volando despavoridas
acercándonos y alejándonos en el paisaje de las realidades distintas.
Y nos encontramos en un beso que nos aprieta las mejillas.
Cuando el mundo se configura amable
entre películas de alienígenas.
Y pertenecemos perfectamente
yo a tu bosque
tu a mis alturas.
Perdiz en medio de la nada
Lluvia de aceitunas.
martes, 19 de febrero de 2013
Mi nueva prisión es la locura.
El desencanto.
La palabra usada.
El sentimiento terrible.
Una huérfana.
El repaso antiguo de los antiguos guiones, todos ficticios y nocturnos. Todos antesala del mal sueño en la cabeza torpe, la cabeza llena de sangre.
El tiempo se ha invertido, ya no se agotan los minutos como agua evaporada en el desierto; aumentan ahora, se multiplican como los peces de las historias.
Macabro el calendario que suma días a mi condena.
Y mi prisión se vuelve anciana, los barrotes canos se disuelven. Y como en una pesadilla en donde se quiebran las piernas, no puedo escapar.
El desencanto.
La palabra usada.
El sentimiento terrible.
Una huérfana.
El repaso antiguo de los antiguos guiones, todos ficticios y nocturnos. Todos antesala del mal sueño en la cabeza torpe, la cabeza llena de sangre.
El tiempo se ha invertido, ya no se agotan los minutos como agua evaporada en el desierto; aumentan ahora, se multiplican como los peces de las historias.
Macabro el calendario que suma días a mi condena.
Y mi prisión se vuelve anciana, los barrotes canos se disuelven. Y como en una pesadilla en donde se quiebran las piernas, no puedo escapar.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Un Mundo Feliz
En mi mundo, el mundo feliz, no existe el miedo.
Existe, sin embargo, todo lo demás.
Mi realidad subjetiva es amplia.
No carezco de continentes racionales, ni tampoco de aquellos completamente sentimentales.
Siento la misma rabia que gentileza.
La misma angustia que paz.
Y no tengo miedo de nada. Si algo he aprendido a costa de azotes es a no tener miedo.
A sufrir y a amar.
A aferrarse y a dejar ir.
Puedo morirme mañana o esta misma noche puedo ser víctima de la sombra que veo en la esquina de mi cuarto, pero ya no temo.
No le tengo miedo a nada, hace tiempo no lo recordaba, pero siempre lo supe. Lo he sabido desde niña.
Soy un soldado en mi mundo, soberana y esclava. Todo. Narcisista tal vez. Quinta reina, otro aprendizaje.
De eso se trata de ser reyes de nuestro mundo, aunque sea un mundo absurdo. El mio es feliz, inmesamente trágico y feliz. Atolondrado e intenso, como una criatura de la nueva era, de esas que viven sin miedo, de esas que yo inventé.
Existe, sin embargo, todo lo demás.
Mi realidad subjetiva es amplia.
No carezco de continentes racionales, ni tampoco de aquellos completamente sentimentales.
Siento la misma rabia que gentileza.
La misma angustia que paz.
Y no tengo miedo de nada. Si algo he aprendido a costa de azotes es a no tener miedo.
A sufrir y a amar.
A aferrarse y a dejar ir.
Puedo morirme mañana o esta misma noche puedo ser víctima de la sombra que veo en la esquina de mi cuarto, pero ya no temo.
No le tengo miedo a nada, hace tiempo no lo recordaba, pero siempre lo supe. Lo he sabido desde niña.
Soy un soldado en mi mundo, soberana y esclava. Todo. Narcisista tal vez. Quinta reina, otro aprendizaje.
De eso se trata de ser reyes de nuestro mundo, aunque sea un mundo absurdo. El mio es feliz, inmesamente trágico y feliz. Atolondrado e intenso, como una criatura de la nueva era, de esas que viven sin miedo, de esas que yo inventé.
A veces extraño el sonido de su voz diciendo esas palabras particulares que me entibian en el alma. Me pregunto por qué dejó de decirlas... o si serán mis oídos los que fallan.
Y así como una herida mal cicatrizada que tarda tanto en regenerar una leve capa de tejido y que de un tirón se rompe y sangra, así se siente a ratos la ausencia de esas palabras.
No es que las necesite para llenar de aire mis pulmones, es que las extraño como se extrañan las vacaciones.
No quiero pensar que ya no retumban entre sus costillas, no quiero pensarlo porque supongo que en el fondo ya lo pienso.
No entiendo cómo todavía, no sé por qué se borraron esas letras de su vocablo.
No entiendo a veces porque las mismas, gritan tanto dentro mío.
A veces extraño el cosquilleo que me producían esas palabras, que de tanto extrañarlas ya las siento ajenas.
Y me alejo y se alejan, aunque no se lleven mi alegría.
Y las empiezo a olvidar... Aunque a veces las recuerde... pero ya no siento su voz diciéndolas, aunque lo escuche a diario llamarme por mi nombre.
Extraño tanto el bien que me hacían
Suenan como una canción borrosa y ensoñada... y pensar que las tuve tantas veces revoloteando en mis orejas y tantas veces estuvieron escurriéndose de tus labios.
Hace tanto no las oigo que siento que no me acompañan. Y sigo sola contigo al lado, repitiéndolas en silencio para no sentirme tonta. Llámame necia, yo te llamo mudo que me niega de esas palabras y su humilde compañía... :c
Y así como una herida mal cicatrizada que tarda tanto en regenerar una leve capa de tejido y que de un tirón se rompe y sangra, así se siente a ratos la ausencia de esas palabras.
No es que las necesite para llenar de aire mis pulmones, es que las extraño como se extrañan las vacaciones.
No quiero pensar que ya no retumban entre sus costillas, no quiero pensarlo porque supongo que en el fondo ya lo pienso.
No entiendo cómo todavía, no sé por qué se borraron esas letras de su vocablo.
No entiendo a veces porque las mismas, gritan tanto dentro mío.
A veces extraño el cosquilleo que me producían esas palabras, que de tanto extrañarlas ya las siento ajenas.
Y me alejo y se alejan, aunque no se lleven mi alegría.
Y las empiezo a olvidar... Aunque a veces las recuerde... pero ya no siento su voz diciéndolas, aunque lo escuche a diario llamarme por mi nombre.
Extraño tanto el bien que me hacían
Suenan como una canción borrosa y ensoñada... y pensar que las tuve tantas veces revoloteando en mis orejas y tantas veces estuvieron escurriéndose de tus labios.
Hace tanto no las oigo que siento que no me acompañan. Y sigo sola contigo al lado, repitiéndolas en silencio para no sentirme tonta. Llámame necia, yo te llamo mudo que me niega de esas palabras y su humilde compañía... :c
sábado, 10 de noviembre de 2012
Y cuando el mundo que conozco se desvanece en incertidumbre, como gota de pintura en una taza de agua.
Me queda esta sensación de compañía, de letras dibujadas susurrándome una canción de cuna. Que no estoy sola, que queda aire en mis pulmones.
Tengo a la tristeza en mi adn, no es un secreto para mis sinápsis.
Más mientras mis dedos sean capaces de golpetear estas teclas, sola no estaré jamás.
Me queda esta sensación de compañía, de letras dibujadas susurrándome una canción de cuna. Que no estoy sola, que queda aire en mis pulmones.
Tengo a la tristeza en mi adn, no es un secreto para mis sinápsis.
Más mientras mis dedos sean capaces de golpetear estas teclas, sola no estaré jamás.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Soy la tristeza, la que no se acaba.
Soy el intento fallido del optimismo moderno, la antigua nostalgia, la clásica desolación.
Abandono a ratos las cuencas cansadas, los ojos vidriosos.
Intermitente y errática como lo son los defectos.
Soy la columna vertebral del obstáculo, la comodidad oscura.
El impulso nervioso al desarrollo supremo, la confusión de creencias. Cortocircuito y dos polos.
Incomprendida sensación, la tibieza de lo que pierdo.
Soy el intento fallido del optimismo moderno, la antigua nostalgia, la clásica desolación.
Abandono a ratos las cuencas cansadas, los ojos vidriosos.
Intermitente y errática como lo son los defectos.
Soy la columna vertebral del obstáculo, la comodidad oscura.
El impulso nervioso al desarrollo supremo, la confusión de creencias. Cortocircuito y dos polos.
Incomprendida sensación, la tibieza de lo que pierdo.
miércoles, 10 de octubre de 2012
La cuidad se mueve sola.
Un movimiento consciente me arrastraría hasta ella y me
haría parte de flujo azuloso y vibrante.
Aun puedo defenderme de tales abducciones y sentirme ajena.
Acá arriba mi vida es anacrónica.
No conozco nada de mí y aún así me habito.
Me fumo los cigarros que no me enferman, veo lo que mis ojos
después no ven.
Cápsula tranquila, de fondo de océano muerto.
domingo, 7 de octubre de 2012
Son dos ojos grandes, forestales e incendiarios los que me hacen repetir las mismas palabras y silabas, que aturdida atino a decir.
Tardes oscuras y tibias, escondida en la firmeza de tus brazos. Si es así no temo el abismo y los golpes, al vacío que me enfrenta, al es que espanto con tus besos.
De no ser por ti estaría perdida, de no conocer tu voz mis oídos se hubieran atrofiado.
Respiro tranquila.
Exploto en deliciosas notas.
Reitero mis angustias, fantasmas que me rondan siempre, sin los cuales mi vida sería un riesgo.
Y caigo desnuda, herida y confusa. Me retiene tu mano de perderme en la locura, en la desolación de mis días, que por jóvenes que sean no escapan del grito de la humanidad entera, como si hubiera heredado la tristeza más desgarradora de todos quienes me han antecedido.
Desde mi debilidad tan odiada agradezco tu entereza, tus huesos íntegros, tu piel de sol, tu voz que me exorcisa, la felicidad que me envuelve cuando tus pasos marcan mi piso y tus dedos dibujan mi cara, te miro extasiada, no puedo mirarte de otra forma, eres milagro en mi tiempo de cólera, eres poesía en mis tiempos de ausencia.
EAAS
Tardes oscuras y tibias, escondida en la firmeza de tus brazos. Si es así no temo el abismo y los golpes, al vacío que me enfrenta, al es que espanto con tus besos.
De no ser por ti estaría perdida, de no conocer tu voz mis oídos se hubieran atrofiado.
Respiro tranquila.
Exploto en deliciosas notas.
Reitero mis angustias, fantasmas que me rondan siempre, sin los cuales mi vida sería un riesgo.
Y caigo desnuda, herida y confusa. Me retiene tu mano de perderme en la locura, en la desolación de mis días, que por jóvenes que sean no escapan del grito de la humanidad entera, como si hubiera heredado la tristeza más desgarradora de todos quienes me han antecedido.
Desde mi debilidad tan odiada agradezco tu entereza, tus huesos íntegros, tu piel de sol, tu voz que me exorcisa, la felicidad que me envuelve cuando tus pasos marcan mi piso y tus dedos dibujan mi cara, te miro extasiada, no puedo mirarte de otra forma, eres milagro en mi tiempo de cólera, eres poesía en mis tiempos de ausencia.
EAAS
domingo, 23 de septiembre de 2012
sábado, 22 de septiembre de 2012
Permuto
Y así como fluye el intelecto, cuando baja de lo etéreo y se vuelve carne; fluyen las conciencias animadas, distintas y tergiversadas.
Una idea nueva trae el viento, grita la ausencia de lo utópico y la filantropía de lo existente, de lo únicamente existente.
Te acompaño de la forma que puedo en un viaje de incontables, entrecruzados e ilusorios caminos.
Mi percepción se vuelve clara, veo arcoiris donde antes no los había, manchas de agua en el piso, bandas de electricidad cruzando el cielo.
Se encoge la anticipación de mi mirada.
Una idea nueva trae el viento, grita la ausencia de lo utópico y la filantropía de lo existente, de lo únicamente existente.
Te acompaño de la forma que puedo en un viaje de incontables, entrecruzados e ilusorios caminos.
Mi percepción se vuelve clara, veo arcoiris donde antes no los había, manchas de agua en el piso, bandas de electricidad cruzando el cielo.
Se encoge la anticipación de mi mirada.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Hojas
Sin darme cuenta estoy llena de hojas.
Papeles rayados a razón de mi pulso y puño.
Letras viejas, perplejas asoman en las esquinas de mis ojos.
Moribundas van perdiendo significado y resbalan desintegradas e inexistentes.
El abandono reciente de mis letras malogradas me dejaron entumecidos los motivos.
Y golpee mis dedos contra cosas infructuosas.
Me suspendí en ese estado, olvidé respirar, olvidé como latir, olvidé el envenenamiento lento y transparente de dejar los hábitos que me hacen vibrar.
Tengo un océano de cavilaciones y de hojas, cubriendo mis párpados y manos.
Quisiera irme con un último respiro terrestre a habitar desde ahora la desaforada emoción que embriaga los rincones de este espacio inmaterial e inmenso, letrado y leído, corroído y casual.
Terrible y alegre, como los sueños.
Papeles rayados a razón de mi pulso y puño.
Letras viejas, perplejas asoman en las esquinas de mis ojos.
Moribundas van perdiendo significado y resbalan desintegradas e inexistentes.
El abandono reciente de mis letras malogradas me dejaron entumecidos los motivos.
Y golpee mis dedos contra cosas infructuosas.
Me suspendí en ese estado, olvidé respirar, olvidé como latir, olvidé el envenenamiento lento y transparente de dejar los hábitos que me hacen vibrar.
Tengo un océano de cavilaciones y de hojas, cubriendo mis párpados y manos.
Quisiera irme con un último respiro terrestre a habitar desde ahora la desaforada emoción que embriaga los rincones de este espacio inmaterial e inmenso, letrado y leído, corroído y casual.
Terrible y alegre, como los sueños.
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